#TBT El Punk Rock se toca en la Calle

street tour lado b

Durante años fue un mito para muchos. También fue motivo de burla. Nadie nos creyó, pero muchos nos apoyaron en ese momento. Era un momento de transición donde los locales ya no eran como antes, la música se escondió detrás de fotos y notas de prensa engoladas. MTV se había muerto ya. Siempre lector de la biografía del rock aprendí que más que un tipo de música, es un estilo de vida. Y la vida tienes que representarla, si no, no tiene sentido. Los Ramones, los Sex Pistols y los Stray Cats tocaban como como me gusta: sencillo, directo y con fuerza. Y mi afición a Tom Green, maestro de la comedia de choque, y Jackass, punk rockers audiovisuales me inspiraron a mezclar conceptos y hacer lo que verdaderamente había que hacer: salir a la calle a tocar, y grabarlo.

Primero, compré una guitarra. Barata, lo que que alcanzó con mi presupuesto. Luego, compré un amplificador de un conocido que días después se suicidaría por fuerte depresión. Alimentaría con una planta eléctrica portátil que funcionaba con gasolina y ya estábamos listos. Previo a esto, mi amigo y hermano de toda la vida Ysaac Lugo aprendió de la forma más ortodoxa a tocar la batería de pie, como Slim Jim Phantom de los Stray Cats. Caja, HiHat y bombo. Resumimos a la mínima expresión la música, y la convertimos en una fiesta de Rock.

Salimos a tocar, sin permiso de nadie. Nunca pedimos permiso. Si lo pides, ya no es rock. Tocamos en las avenidas de Caracas, del Centro de la ciudad, la que no se inmuta con nada y es realmente difícil llamar su atención. No lo creían, tampoco nosotros. En un día hacíamos sets de 15 minutos, y nos íbamos en taxi para la próxima locación. “No queremos su dinero, sólo queremos que se queden con nosotros…1, 2, 3, 4! decíamos al finalizar la 2da canción, que no eran más que sucesiones de acordes que luego grabaríamos.

Una vez, fuimos a la estación del metro Propatria, donde, a las 5:30pm, el flujo de gente es realmente grande. Fue el momento perfecto para salir a tocar. Y cuando decimos tocar, eso muchas veces incluía lanzarse al piso, aplaudir al ritmo de la bateria, hacer 2 o 3 encores y hasta pirotécnia. Luego del show, los indigentes solían traer sus bebidas espirituosas para compartir y brindar por haber pasado un buen rato. ¿Quiénes somos para negarnos? Nadie. Probamos de todo en la calle, esa calle de la Caracas que cada vez se aleja más de nosotros. Y la hicimos nuestra no una, sino más de 20 veces.

Esta imagen fue tomada en algún momento de 2004, en la puerta del Metro.

1 Comment

  1. Avae says: Responder

    Viva el punk! \m/

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